LA MÚSICA DE PEPE SÁNCHEZ PRECURSOR DE LA TROVA CUBANA

Cuando Pepe Sánchez nació en Santiago de Cuba, el 19 de marzo de 1856 hacía tan solo cuatro años que Carlos Manuel de Céspedes «el Padre de la Patria», y los también patriotas José Fornaris y Castillo Moreno habían compuesto y estrenado en la Ciudad Monumento, Bayamo, la inmortal canción «La Bayamesa», con la cual «serenatearon» al más puro estilo trovadoresco a la joven Luz Vázquez, a quien la historia patria le ha otorgado un sitial de honor.

La Bayamesa de Céspedes, lo hemos afirmado en otros trabajos nuestros, es la obra que representa el punto de partida, por derecho histórico, del cancionero cubano, pues en ella se integran los elementos más característicos de aquel movimiento primigenio de canciones patrióticas que surgió en la década de 1820 al calor de las conspiraciones organizadas en su mayoría por logias masónicas de diferentes tendencias.

Sin embargo, no fue hasta la década de 1880 que quedó perfilado formal y estilísticamente las variantes fundamentales del cancionero trovadoresco el cual se reacuñó en la zona oriental de Cuba, pero teniendo como asiento a la indómita y heroica Santiago de Cuba y a Pepe Sánchez como su principal gestor.

Pepe Sánchez, que económica y culturalmente formaba parte de la entonces considerada «pequeña burguesía de color», era sastre de profesión, (con una gran clientela entre la alta burguesía santiaguera), maestro musical por talento, vocación y ejercicio práctico, accionista de minas de cobre, líder social y anfitrión de un verdadero cenáculo artístico ubicado en su casa, donde las actividades conspirativas en favor de la independencia de Cuba estuvieron prestigiadas con la presencia de los Generales Antonio y José Maceo, Guillermo Moncada, Quintín Banderas y otros de esta estirpe revolucionaria.

Su estrecha amistad con figuras prominentes de la música, entre los que se contaban Rafael Salcedo, Gratiliano Guerra, Ramón Figueroa, Jorge Ankerman (quien hizo escuchar muchas canciones de Pepe Sánchez en la escena del Teatro Alhambra) y, muy especialmente, el insigne violinista habanero de celebridad mundial, Brindis de Salas, más su condición de imprescindible líder activista de cuanto evento artístico musical se realizaba y presentaba en Santiago de Cuba, con las actuaciones de compañías de ópera y zarzuelas, fueron factores de suma importancia e incidentes en la poderosa y prestigiosa personalidad que emanaba del atildado trovador.

Es innegable que el conocimiento y cultivo que Pepe Sánchez hacía de la ópera italiana, además del desarrollo que poseyó de los géneros líricos e instrumentales de ascendencia franco-haitiana y los propios naturales de la gran zona oriental cubana, constituyeron referencias potenciales en la remodelación que realizó en cuanto a la creación, ejecución guitarrística e interpretación vocal (el legendario dúo de tenor y barítono característico de la auténtica trova cubana) e incluso en la temática y calidad de los textos al uso en el cancionero trovadoresco.

Tanto Sindo Garay, como Jorge Ankerman y Gonzalo Roig le atribuyeron a Pepe Sánchez las pautas cubanas del clásico bolero español, que escrito en 3/4 fue convertido a 2/4, al mismo tiempo que le oficializaron la inclusión de los «pasacalles», en función de introducción y enlace entre los períodos regulares de sus dos partes principales, sobre todo en aquellos que escribieron, ya en pleno siglo XX, sus discípulos Sindo Garay y Miguel Matamoros.

A Pepe Sánchez se le debe el perfilamiento del estilo criollo del género canción, ya exento del melos italianesco al uso corriente durante el siglo XIX. La guaracha teatral, que en Santiago de Cuba era cultivada y denominada «Bachata», es otra forma que adquirió un estilo característico en dicha ciudad, gracias al talento recreador del Mtro. en cuestión.

Su magisterio quedó consagrado en la historia musical cubana, en discípulos suyos que se nombran Alberto Villalón, Emiliano Blez, Salvador Adamas, Pepe Figuerola, Rosendo Ruiz Suarez, Miguel Matamoros y el portentoso Sindo Garay.

La idea y realización de este registro fonográfico con una selección de obras de Pepe Sánchez llevada a cabo por el Lic. José Padilla Sánchez —músico, escritor de programas musicales de Radio y TV, productor de discos y nieto materno del insigne trovador santiaguero— reviste una importancia excepcional para la historia integral de la música cubana, por cuanto los discos que se imprimieron de este autor en las dos primeras décadas de este siglo XX, constituyen auténticos «incunables» de la discografía latinoamericana.

Y podemos subrayar que la sola audición de su cantata (canción) titulada «Rosa No. 1 ó (Templadme la lira)», debe bastar para recibir e identificarnos con los postulados estéticos y técnicos caracterizadores de la producción lírica creada a lo largo de cuatro décadas por el «Precursor de la Trova de la Canción Cubana»: José «Pepe» Sánchez.

El elenco artístico que se responsabilizó con la ejecución e interpretación de esta histórica grabación, se caracteriza por el conocimiento acendrado que demuestran tener del gran estilo recreado por el Precursor y sus discípulos más eminentes.

A todos los participantes de este disco, les expresamos nuestro más expresivo y público reconocimiento por el gran aporte que este trabajo significa para la musicología cubana, latinoamericana y caribeña.

ODILIO URFÉ

Seminario Nacional de Música Popular


TEXTO DEL PIE DE LA CONTRAPORTADA

Cuarteto de JOSÉ «PEPE» SÁNCHEZ (1910), el más formidable y popular Quinteto de Trovadores orientales llamados «Los Reyes del bolero».

Sentados de izquierda a derecha: JOSÉ «PEPE» SÁNCHEZ (Director y Guitarrista) y EMILIANO BLEZ (Guitarrista).

De pie (de izquierda a derecha): LUIS FELIPE PORTÉS (Falsete), PEPE FIGAROLA (Tenor) y BERNABÉ FERRER (Barítono).

EGREM

Estudios de Grabaciones y Ediciones Musicales.

Santiago de Cuba, Cuba.