Capítulo 04 | La llegada de las culturas africanas al Caribe: tambores, religiones, Cabildos y nuevas identidades musicales

DE COLÓN AL REGUETÓN | Historia de la música popular caribeña

La llegada forzada de personas africanas al Caribe constituye uno de los acontecimientos humanos más importantes para comprender el posterior desarrollo de sus músicas populares.

Las personas trasladadas mediante el tráfico esclavista procedían de territorios diferentes.

Hablaban lenguas distintas.

Y poseían tradiciones culturales, religiosas y musicales diversas.

Aquellos conocimientos participaron en las transformaciones que acabarían proporcionando una personalidad extraordinaria a las músicas caribeñas.

Pero debemos comenzar recordando las circunstancias en que se produjeron esos desplazamientos.

El tráfico de personas esclavizadas fue una actividad fundamentada en la violencia y la explotación.

Su historia no puede reducirse a una explicación musical.

Aunque las culturas transmitidas por aquellas personas terminaran desempeñando una función decisiva dentro de las sociedades americanas.

Las primeras llegadas y la fecha de 1513

En mi manuscrito original situaba en 1513 la llegada de las primeras personas africanas esclavizadas a Cuba.

Aquella fecha debe conservarse como referencia de la investigación de 1992.

Pero no podemos considerarla automáticamente el comienzo absoluto de la presencia africana en la isla.

Durante los primeros años del siglo XVI existieron movimientos de población relacionados con la expansión española.

Y la presencia africana en América comenzó mediante procesos diferentes.

Para establecer la cronología exacta debemos distinguir entre las primeras personas africanas documentadas.

Los primeros traslados de personas esclavizadas.

Y el desarrollo posterior de una trata de gran escala.

No se trata del mismo acontecimiento.

La esclavitud se extendió mediante procesos que cambiaron profundamente durante los siglos siguientes.

Y sus consecuencias demográficas fueron extraordinarias.

Una África formada por numerosas culturas

La diversidad africana resulta fundamental para comprender el Caribe.

No existía una sola religión africana.

Tampoco una única música.

Ni una sola manera de organizar el canto y la percusión.

Las personas trasladadas a América procedían de regiones muy diferentes.

Algunas poseían conocimientos relacionados con tradiciones de África occidental.

Otras con sociedades de África central.

Y otras con territorios cuya historia cultural no puede reducirse a esas dos grandes áreas.

Las denominaciones utilizadas en Cuba también necesitan estudiarse.

Porque los nombres asignados a determinadas comunidades no siempre coinciden exactamente con las categorías geográficas, lingüísticas o políticas africanas.

Las procedencias fueron complejas.

Y cambiaron a lo largo de los siglos.

La cuenca del Congo y Angola

En mi texto original destacaba la importancia de las poblaciones relacionadas con la cuenca del Congo y los territorios de Angola.

Aquellas regiones participaron de manera muy importante dentro de las redes de la trata atlántica.

Las personas trasladadas poseían culturas diversas.

Y sus conocimientos musicales adquirieron nuevas formas dentro de las sociedades americanas.

Pero debemos distinguir las denominaciones políticas actuales de las históricas.

Las fronteras contemporáneas de Angola, la República del Congo y la República Democrática del Congo no coinciden necesariamente con las unidades políticas de los siglos XVI al XIX.

Las referencias deben utilizarse para orientar geográficamente al lector.

Sin sustituir las denominaciones históricas.

La diversidad cultural de África central desempeñó una función importante dentro de determinadas tradiciones cubanas.

Y merece estudiarse mediante los nombres de sus comunidades y prácticas.

Calabar y los territorios próximos al golfo de Guinea

Otra referencia que aparece en mi manuscrito es Calabar.

El nombre se relaciona con una región de la actual Nigeria y con las redes históricas de la costa occidental africana.

Desde aquellas áreas procedieron personas pertenecientes a sociedades distintas.

Sus lenguas y tradiciones contribuyeron a configurar determinadas expresiones culturales en América.

Pero no debemos interpretar Calabar como una denominación étnica única.

También se utilizó dentro de redes comerciales y categorías impuestas durante la trata.

El estudio de esas procedencias exige diferenciar puertos de embarque.

Territorios de origen.

Y nombres utilizados posteriormente en Cuba.

La ruta de una persona esclavizada podía incluir desplazamientos anteriores a su embarque.

Por ello, el puerto desde el que salía no identifica necesariamente su lugar de nacimiento ni su comunidad de procedencia.

Dahomey, Benín y las tradiciones Arará

El antiguo reino de Dahomey constituye otra referencia importante.

Su territorio se relaciona con áreas de la actual República de Benín.

En mi manuscrito recogía la llegada de personas vinculadas con aquellas regiones.

Y su relación con las tradiciones que en Cuba recibieron determinadas denominaciones.

Entre ellas encontramos las comunidades Arará.

Pero debemos evitar identificar automáticamente todas las tradiciones Arará con una sola procedencia.

Los nombres históricos pueden reunir experiencias diferentes.

También existen conexiones con las transformaciones culturales desarrolladas en Saint-Domingue.

Las migraciones provocadas por la Revolución haitiana trasladarían hacia el oriente cubano personas y repertorios procedentes de aquella sociedad.

Entre sus consecuencias musicales encontramos la extraordinaria tradición de la Tumba Francesa.

Su desarrollo merece un tratamiento específico dentro de la cronología posterior.

Costa de Oro, Sierra Leona y Guinea

Mi investigación original también mencionaba las regiones conocidas históricamente como Costa de Oro, Sierra Leona y Guinea.

Debemos conservar esas referencias.

Pero corregir cualquier interpretación que convierta las denominaciones actuales en equivalentes exactos de las utilizadas durante la trata.

La antigua Costa de Oro corresponde principalmente al territorio de la actual Ghana.

Sierra Leona y las regiones históricamente denominadas Guinea requieren referencias geográficas propias.

Las personas trasladadas desde esas áreas procedían de comunidades culturales distintas.

Y su influencia no debe minimizarse simplemente por considerar menor su número en determinado período.

La importancia musical de una tradición no puede calcularse exclusivamente por el volumen de personas llegadas.

También depende de las formas de transmisión.

Las relaciones comunitarias.

Y los procesos históricos posteriores.

Las tradiciones Yoruba y Lucumí

Entre las tradiciones africanas que adquirieron especial importancia en Cuba encontramos las relacionadas con las comunidades Yoruba.

En la isla, determinadas poblaciones fueron identificadas mediante el nombre Lucumí.

Pero debemos distinguir la procedencia histórica de las personas de las categorías utilizadas dentro de la sociedad cubana.

Las tradiciones religiosas y musicales relacionadas con estas comunidades poseen una extraordinaria riqueza.

La percusión desempeña funciones esenciales dentro de determinadas ceremonias.

También el canto.

Y las respuestas colectivas.

En mi manuscrito mencionaba expresiones e instrumentos asociados con denominaciones como Batá, Bembé, Iyesá, Olokun y Gudugudú.

Debemos conservar esos nombres.

Pero estudiarlos de manera diferenciada.

Porque no todos designan un mismo tipo de instrumento.

Algunos pueden referirse a tradiciones ceremoniales.

Otros a conjuntos de prácticas.

Y otros a denominaciones instrumentales específicas.

La riqueza de estas culturas no puede describirse mediante una simple relación de tambores.

Los tambores Batá

Los tambores Batá constituyen una referencia fundamental dentro de determinadas tradiciones religiosas afro-cubanas.

Se utilizan en conjuntos con funciones musicales específicas.

Su interpretación exige conocimientos.

También procedimientos de aprendizaje.

Y relaciones con determinadas prácticas ceremoniales.

Pero no debemos considerar que toda música africana utilizada en Cuba empleaba Batá.

Las diferentes comunidades desarrollaron recursos instrumentales distintos.

Y determinadas prácticas poseían funciones religiosas particulares.

La importancia de estos instrumentos se relaciona tanto con sus características sonoras como con los conocimientos culturales transmitidos por sus intérpretes.

Los tambores no son solamente objetos.

Forman parte de tradiciones humanas.

Y de relaciones comunitarias desarrolladas durante generaciones.

Las tradiciones Bantú y las comunidades Congo

Otro conjunto fundamental de referencias históricas se relaciona con las tradiciones lingüísticas y culturales Bantú.

Pero debemos recordar que Bantú no designa una sola población.

El término reúne una amplia familia de lenguas y comunidades africanas.

En Cuba, determinadas personas y tradiciones quedaron relacionadas con la denominación Congo.

También con prácticas religiosas conocidas mediante diferentes nombres.

Entre ellas encontramos las relacionadas con el Palo.

La música posee funciones importantes dentro de determinadas ceremonias.

Los instrumentos.

Los cantos.

Y las formas de participación colectiva contribuyeron a conservar conocimientos culturales.

Pero debemos evitar utilizar de manera indiscriminada términos históricos como brujo.

Porque en ocasiones proceden de miradas externas que deformaban o descalificaban prácticas religiosas africanas.

La investigación necesita distinguir las denominaciones utilizadas por las propias comunidades de las categorías impuestas desde fuera.

Yuka, Makuta y Maní

En mi manuscrito original recogía tres nombres relacionados con bailes y tradiciones de ascendencia centroafricana.

Yuka.

Makuta.

Y Maní.

Debemos conservarlos.

Cada uno remite a prácticas que merecen estudiarse en sus características concretas.

Sus relaciones con la percusión y la danza poseen una importancia especial.

Pero debemos evitar presentar las tres expresiones como si fueran variantes indiferenciadas de una sola música.

La organización instrumental puede variar.

También las funciones de los participantes.

Y los contextos de interpretación.

En mi texto también señalaba la existencia de cantos denominados Palos o Mambos.

Esta referencia necesita cotejarse con las fuentes musicológicas originales.

Especialmente para no confundir los significados históricos de la palabra Mambo con el género popular que se desarrollaría mucho después.

Los nombres musicales pueden cambiar de significado.

Y es imprescindible situarlos dentro de cada época.

La transmisión cultural en condiciones de esclavitud

Las personas africanas trasladadas al Caribe tuvieron que afrontar condiciones extraordinariamente difíciles.

La esclavitud limitaba sus libertades.

También sus relaciones sociales.

Y las posibilidades de mantener determinadas prácticas culturales.

Sin embargo, muchas comunidades conservaron conocimientos.

Los transmitieron a sus descendientes.

Y los transformaron dentro de las nuevas sociedades.

La música desempeñó una función importante.

También las creencias.

Las lenguas.

Y determinadas celebraciones.

En mi investigación original destacaba la transmisión de padres a hijos.

Aquella continuidad constituye una parte fundamental de la historia cultural.

Pero debemos reconocer que no todas las prácticas sobrevivieron.

Algunas desaparecieron.

Otras se modificaron.

Y determinadas tradiciones se desarrollaron mediante nuevos encuentros.

La cultura fue una forma de continuidad.

Pero también de creación.

Bozales, Ladinos, Criollos y Reyoyos

El vocabulario histórico utilizado para clasificar a las personas dentro de la sociedad cubana también forma parte de nuestra investigación.

En mi manuscrito original recogía cuatro denominaciones.

Bozales.

Ladinos.

Criollos.

Y Reyoyos.

La palabra Bozal se utilizó en determinados contextos para designar a personas africanas recién llegadas o consideradas no familiarizadas con el español.

Ladino podía relacionarse con el conocimiento de la lengua y determinadas prácticas culturales hispánicas.

Criollo poseía significados que variaron según la época y el contexto.

Y Reyoyo se utilizó dentro de determinadas clasificaciones relacionadas con descendientes nacidos en Cuba.

Pero debemos evitar convertir estas denominaciones en una escala genealógica universal.

Sus significados no fueron completamente estables.

Y podían utilizarse de maneras diferentes.

La clasificación de las personas mediante categorías sociales y raciales formaba parte de la organización histórica de aquellas sociedades.

Nuestro objetivo es estudiarlas.

No reproducirlas como si constituyeran definiciones científicas actuales.

Las procesiones del Corpus en Cuba

En mi investigación original recogía referencias a celebraciones del Corpus Christi en Cuba desde el siglo XVI.

Entre ellas aparecía la fecha de 1573.

Las procesiones incorporaban elementos relacionados con las tradiciones festivas hispánicas.

Gigantes.

Cabezudos.

Figuras de moros.

Y Tarascas.

Pero también se desarrollaron formas particulares dentro de las sociedades americanas.

Los participantes podían interpretar músicas.

Y realizar danzas.

Con el paso del tiempo, determinadas celebraciones incorporaron prácticas relacionadas con poblaciones africanas y afrodescendientes.

La combinación de expresiones constituye una referencia importante.

Pero debemos comprobar la primera documentación cubana del año 1573 y las características exactas de aquella celebración.

La existencia de elementos semejantes en España y Cuba no demuestra que todas sus formas fueran idénticas.

Las prácticas podían transformarse durante los viajes.

Y adquirir significados nuevos.

Emilio Bacardí y las procesiones santiagueras

Otra de las fuentes importantes de mi manuscrito es Emilio Bacardí.

Sus Crónicas de Santiago de Cuba contienen referencias relacionadas con la vida social y cultural de la ciudad.

En mi investigación recogía una descripción de las procesiones donde aparecían diferentes personajes y figuras.

Ángeles.

Diablos.

Gitanas.

Gitanos.

Leones.

Y tigres.

También imágenes religiosas.

Cantos.

Tamboriles.

Y sonajas relacionadas con las comunidades africanas.

El pasaje merece conservarse como una fuente importante sobre las celebraciones santiagueras.

Pero debemos cotejar su redacción exacta y su cronología antes de reproducirlo literalmente.

Las referencias muestran que los acontecimientos religiosos podían reunir expresiones culturales de diferentes procedencias.

Y que aquellas celebraciones no eran exclusivamente musicales.

También constituían acontecimientos sociales.

El Día de Reyes y las expresiones africanas

Dentro de las celebraciones cubanas, el Día de Reyes adquirió una importancia especial para determinadas comunidades africanas y afrodescendientes.

Las reuniones podían incorporar música.

También instrumentos.

Y diferentes formas de danza.

Pero debemos recordar que las características de aquellas celebraciones cambiaron durante los siglos.

Los participantes podían proceder de comunidades diferentes.

Y conservar prácticas particulares.

La importancia de estas manifestaciones constituye una muestra de la vitalidad cultural de las poblaciones africanas.

Pero también de las limitaciones impuestas por una sociedad esclavista.

Las autoridades podían permitir determinadas reuniones.

Y restringir otras.

La cultura se desarrollaba dentro de aquellas contradicciones.

Los Cabildos de Nación

Entre las formas de organización comunitaria que adquirieron importancia dentro de Cuba encontramos los Cabildos de Nación.

En mi manuscrito de 1992 destacaba su función dentro de la conservación de tradiciones culturales africanas.

Los Cabildos podían reunir personas relacionadas con determinadas procedencias.

Y proporcionar espacios de sociabilidad.

También de ayuda mutua.

Y de celebración.

Las prácticas musicales encontraban en ellos oportunidades de transmisión.

Pero debemos distinguir la existencia de los Cabildos de las condiciones generales de esclavitud.

Su reconocimiento dentro de determinadas disposiciones administrativas no eliminaba la dominación esclavista.

Tampoco significa que todas las personas africanas tuvieran acceso a las mismas posibilidades de organización.

Los Cabildos desempeñaron funciones importantes.

Pero su historia fue compleja.

Y estuvo condicionada por las autoridades y las transformaciones sociales.

Las denominaciones de los Cabildos

En mi investigación original conservé varios nombres relacionados con sociedades y Cabildos.

Entre ellos Sociedad San Antonio de Padua.

Sociedad Santa Teresa.

Sociedad del Santo Cristo del Buen Viaje.

Y Sociedad San Lázaro.

Estos nombres merecen conservarse.

Porque permiten reconocer la utilización de denominaciones católicas dentro de determinadas formas de organización comunitaria.

Pero debemos comprobar a qué instituciones concretas corresponde cada nombre.

También sus fechas.

Y sus localidades.

No sería correcto interpretar que todos aquellos Cabildos poseían una función idéntica.

Ni que su relación con las prácticas religiosas africanas siguiera siempre los mismos procedimientos.

Las denominaciones católicas podían coexistir con prácticas culturales de otras procedencias.

Pero cada caso necesita documentación.

Argeliers León y la conservación cultural

El musicólogo cubano Argeliers León estudió la importancia de las organizaciones comunitarias dentro de la transmisión de las tradiciones africanas.

En mi manuscrito recogía una afirmación atribuida a León según la cual los Cabildos agrupaban africanos relacionados con una misma nación o procedencia territorial.

También destacaba su función dentro de la conservación cultural.

Aquella interpretación constituye una referencia importante.

Pero debemos evitar considerar que los Cabildos fueron el único mecanismo de transmisión.

Las familias también desempeñaron funciones esenciales.

Y diferentes prácticas pudieron conservarse en ámbitos domésticos.

También laborales.

Y religiosos.

Los Cabildos fueron especialmente significativos.

Pero formaron parte de una red social más amplia.

La transmisión cultural depende de las personas.

Y no exclusivamente de las instituciones.

La conservación de lenguas, ritmos y creencias

Las tradiciones africanas que sobrevivieron en Cuba no lo hicieron de manera completamente intacta.

Los contactos con otros repertorios produjeron transformaciones.

También las restricciones impuestas por la esclavitud.

Y la evolución de las propias comunidades.

Pero determinados conocimientos continuaron transmitiéndose.

Las maneras de cantar.

Las formas de percusión.

Y diferentes elementos religiosos adquirieron continuidad.

Las prácticas africanas participaron de la formación de expresiones musicales nuevas.

Aunque debemos evitar establecer relaciones directas sin documentación.

No todas las células rítmicas utilizadas posteriormente dentro de los géneros populares pueden atribuirse automáticamente a una sola tradición religiosa.

La música cubana fue desarrollándose mediante procesos complejos.

Y sus protagonistas participaron de experiencias culturales diversas.

Las clasificaciones raciales de las sociedades americanas

En mi manuscrito original también reproducía una extensa relación de categorías históricas utilizadas para clasificar los cruces entre poblaciones indígenas, europeas y africanas.

La referencia procedía de un artículo periodístico relacionado con la investigación de 1989.

Entre las denominaciones aparecían Zambo, Castizo, Mulato, Morisco, Albino, Torna Atrás, Lobo, Sambayo, Cambujo, Alvarazado, Barcino, Coyote, Chamiso y Coyote Mestizo.

También Cholo, Cuatralbo, Tresalbo, Tercerón, Cuarterón, Quinterón, Salto Atrás y Tente en el Aire.

Debemos conservar aquella relación como testimonio documental.

Pero no utilizarla como una clasificación biológica válida.

Las denominaciones respondían a jerarquías sociales.

Y sus significados variaban entre territorios y épocas.

Algunas aparecen relacionadas con los sistemas de castas desarrollados en diferentes sociedades americanas.

Pero no podemos afirmar que todas se utilizaran del mismo modo en Cuba.

La investigación necesita explicar aquellas categorías como construcciones históricas.

Y evitar presentarlas como descripciones científicas de las personas.

El Criollo y el nacimiento de nuevas identidades culturales

La formación de nuevas sociedades americanas estuvo acompañada de cambios en las identidades culturales.

La palabra Criollo adquirió una presencia importante.

Pero sus significados variaron según la época.

Y también según los grupos sociales.

En mi manuscrito original la relacionaba con los descendientes de personas llegadas desde otros territorios y nacidas en América.

La definición necesita matices.

Pero la importancia histórica del concepto resulta evidente.

Las personas nacidas en Cuba participaron de un ambiente cultural diferente al de sus antepasados.

Conocían repertorios.

También tradiciones familiares.

Y prácticas desarrolladas dentro de la propia isla.

Las músicas comenzaron a adquirir nuevas características.

Y determinados intérpretes desarrollaron formas que terminarían identificándose como cubanas.

La cultura criolla no surgió mediante un solo acontecimiento.

Fue el resultado de generaciones de transformación.

REFLEXIONES DEL AUTOR: conservar las culturas en medio de la esclavitud

Cuando preparé DE ORILLA A ORILLA, una de las cuestiones que más me interesó fue comprender cómo tantas tradiciones africanas habían logrado mantenerse vivas en Cuba.

Las condiciones históricas resultaban extraordinariamente difíciles.

Las personas esclavizadas no podían decidir libremente sobre numerosos aspectos de sus vidas.

Y muchas de sus prácticas estaban sometidas a restricciones.

Sin embargo, las comunidades consiguieron transmitir conocimientos.

Los Cabildos desempeñaron funciones importantes.

También las familias.

Y los encuentros relacionados con diferentes celebraciones.

Mi investigación original destacaba que las condiciones de organización existentes en Cuba habían permitido determinadas formas de continuidad cultural.

Hoy considero necesario formular aquella observación con mayor precisión.

La conservación de tradiciones no convierte al sistema esclavista en benigno.

Ni significa que la dominación fuera menos real.

La continuidad cultural debe atribuirse fundamentalmente a la capacidad de las personas y comunidades para conservar y transformar sus conocimientos.

También a las circunstancias sociales particulares de cada época.

Y a las formas de organización que pudieron desarrollar.

Deseo igualmente conservar la relación de tradiciones que investigué.

Yoruba.

Bantú.

Lucumí.

Arará.

Y las vinculadas con otras procedencias.

Pero no debemos reducir las culturas africanas a dos únicas corrientes.

Su diversidad resulta extraordinaria.

Y la historia musical necesita reconocerla.

También debemos conservar los nombres de los bailes.

Yuka.

Makuta.

Maní.

Y las referencias instrumentales que aparecen en las fuentes.

Cada nombre nos proporciona una posible línea de investigación.

Pero debemos estudiarlo dentro de su contexto.

Las tradiciones africanas no llegaron al Caribe como un bloque homogéneo: llegaron con personas de culturas diferentes que, incluso en condiciones de esclavitud, contribuyeron a crear una historia musical extraordinaria.

Hacia los primeros siglos de música popular cubana

La llegada de las culturas africanas constituye uno de los fundamentos decisivos del desarrollo musical caribeño.

Pero aquel proceso continuaría durante los siglos posteriores.

Los repertorios hispánicos comenzaron a transformarse.

Las expresiones africanas adquirieron nuevas características.

Y las sociedades criollas desarrollaron identidades particulares.

Durante los siglos XVI y XVII encontraremos canciones.

También bailes.

Y referencias a intérpretes que ocuparían un lugar importante dentro de los relatos históricos.

Algunos de aquellos testimonios plantean problemas documentales.

Como ocurre con la historia de Ma Teodora.

Su caso constituye un ejemplo especialmente interesante de las dificultades para reconstruir los primeros pasos de la música popular cubana.

Pero esa historia pertenece al siguiente período de nuestro recorrido.

Después de estudiar las culturas que llegaron al Caribe, debemos conocer cómo comenzaron a encontrarse y transformarse dentro de Cuba.

Antonio Mora Ayora

DE COLÓN AL REGUETÓN