El apasionante mestizaje del ritmo tango llegado de África

DE COLÓN AL REGUETÓN | Historia de la música popular del Caribe y su expansión por América

Un ritmo que cruzó el Atlántico

Ya hemos señalado que determinadas estructuras rítmicas de procedencia africana estaban presentes en la música popular cubana desde los primeros siglos de su formación.

Entre ellas encontramos un patrón que diversos musicólogos han relacionado históricamente con el llamado ritmo tango.

Argeliers León describió una de sus formulaciones mediante la combinación de una semicorchea, una corchea y una semicorchea, seguidas de dos corcheas, dentro de un compás de dos por cuatro.

También señaló la variante formada por una corchea con puntillo, una semicorchea y dos corcheas.

Estas células rítmicas participaron en la evolución de diversas expresiones musicales a ambos lados del Atlántico.

Su presencia en la música de Cuba, España y América nos introduce en uno de los capítulos más apasionantes del mestizaje cultural.

Pero debemos distinguir desde el principio tres conceptos: el patrón rítmico, las reuniones históricamente denominadas tangos y el género musical que posteriormente se desarrolló en el Río de la Plata.

Comparten una historia de contactos y transformaciones, pero no son exactamente lo mismo.

Del Caribe al Río de la Plata

Durante el siglo XIX, Buenos Aires y Montevideo fueron desarrollando un ambiente musical propio.

En sus reuniones sociales se interpretaban mazurcas, polcas, cuadrillas y diferentes formas de danza llegadas de Europa.

También se difundió la danza cubana, conocida fuera de la isla con el nombre de habanera.

Estas músicas convivieron con las tradiciones de las poblaciones africanas y afrodescendientes del Río de la Plata.

El candombe, la milonga y las distintas formas de canción y baile urbano participaron en un proceso de transformación que acabaría dando nacimiento al tango rioplatense.

Javier Barreiro, en sus estudios sobre el tango, destacó la importancia de los contactos entre el candombe, la danza habanera y las formas de baile existentes en Buenos Aires.

José Gobello también investigó las conexiones musicales y terminológicas entre el tango negro, el tango andaluz y la milonga.

Sus explicaciones constituyen referencias importantes para conocer cómo se ha interpretado históricamente el nacimiento del tango.

No se trató de una creación repentina, sino de un proceso musical y social desarrollado a lo largo de varias décadas.

La milonga y el nacimiento del tango argentino

La milonga ocupa un lugar destacado entre los antecedentes del tango rioplatense.

En su formación confluyeron elementos de la canción popular, la danza y diferentes tradiciones musicales desarrolladas en Argentina y Uruguay.

Algunos investigadores han subrayado la influencia de la guajira y de otras expresiones hispanoamericanas sobre determinadas características melódicas de la milonga.

También han señalado la importancia de la habanera y de las tradiciones afro-rioplatenses.

Durante las últimas décadas del siglo XIX, estas músicas fueron adquiriendo nuevas formas de interpretación.

El tango comenzó a identificarse con los ambientes urbanos de Buenos Aires y Montevideo.

Más tarde, la inmigración europea y el desarrollo de las orquestas contribuirían a transformar sus características.

Especial importancia tuvo la presencia italiana, visible tanto en la vida social rioplatense como en sus compositores, intérpretes y formas de acompañamiento.

En el siglo XX, el tango se consolidaría como canción, baile y expresión poética de extraordinaria proyección internacional.

El lunfardo: la lengua popular del tango

Una de las características más reconocibles de numerosas letras del tango argentino es la utilización del lunfardo.

Este vocabulario popular se desarrolló en los ambientes urbanos rioplatenses mediante el contacto entre diferentes comunidades.

Incorporó expresiones relacionadas con las lenguas de la inmigración europea, especialmente con variedades italianas, además de voces procedentes de otras tradiciones lingüísticas.

También se popularizaron procedimientos expresivos como el vesre, consistente en invertir el orden de las sílabas.

El lunfardo acabaría convirtiéndose en uno de los elementos literarios más característicos del tango.

De esta manera, la música popular volvía a demostrar su capacidad para recoger las transformaciones de la sociedad.

¿De dónde procede la palabra tango?

El origen de la palabra tango ha provocado numerosos debates entre historiadores, lingüistas y musicólogos.

Una de las interpretaciones más difundidas la relaciona con las reuniones de africanos y afrodescendientes donde se cantaba y bailaba al compás de los tambores.

En diferentes documentos americanos encontramos esta denominación aplicada a espacios, celebraciones y prácticas musicales.

José Gobello estudió sus posibles raíces y sus posteriores transformaciones.

La presencia del término en distintos territorios muestra que una misma palabra pudo adquirir significados diferentes según la época y el lugar.

En nuestro recorrido será necesario distinguir el tango asociado con determinadas reuniones afroamericanas, los tangos andaluces y el tango rioplatense.

La danza cubana que el mundo llamó habanera

Conviene detenernos ahora en una cuestión terminológica especialmente importante.

La danza cubana fue conocida en numerosos territorios extranjeros como danza habanera o, sencillamente, habanera.

Sin embargo, esta denominación internacional no significa necesariamente que existiera en La Habana un género independiente que recibiera desde sus comienzos exactamente ese nombre.

En la historia de la música cubana, la contradanza y su evolución hacia la danza fueron adquiriendo características rítmicas y melódicas propias.

Su posterior difusión internacional contribuyó a popularizar el nombre de habanera.

Por ello, cuando analizamos las influencias cubanas sobre el tango argentino, debemos identificar correctamente la manifestación musical a la que se refieren las fuentes.

Nos encontramos ante otro ejemplo de cómo las denominaciones pueden cambiar cuando una música cruza fronteras y se adapta a nuevos públicos.

Cádiz: otro gran escenario del mestizaje

Nuestra investigación sobre el ritmo tango nos lleva nuevamente hasta Cádiz.

Durante siglos, este puerto mantuvo intensas relaciones marítimas con los territorios españoles del Caribe y con numerosos puertos americanos.

En Cádiz convivieron diferentes tradiciones musicales, incluidas las relacionadas con la presencia histórica de poblaciones africanas y afrodescendientes.

Los intercambios humanos y comerciales contribuyeron a crear un ambiente favorable para la circulación de canciones, instrumentos y bailes.

Dentro de ese contexto debemos estudiar las relaciones entre los tangos andaluces, el tanguillo gaditano, la habanera y las estructuras rítmicas de raíz africana.

No podemos reducir el nacimiento de todos estos géneros a un único patrón musical, pero sí investigar los elementos que comparten y sus posibles caminos de transmisión.

El puerto de Cádiz constituye, por tanto, uno de los grandes puntos de encuentro de nuestra historia.

Lo que sucedía musicalmente en las Antillas podía encontrar nuevas expresiones en Andalucía, mientras que los repertorios peninsulares continuaban llegando a los territorios americanos.

Era un intercambio de ida y vuelta.

El candombe: la memoria africana de Uruguay

Entre las manifestaciones musicales más importantes de la población afro-uruguaya destaca el candombe.

Sus antecedentes están relacionados con las prácticas comunitarias de las personas africanas esclavizadas y de sus descendientes.

Las reuniones de canto, baile y percusión permitieron conservar y transformar diferentes tradiciones musicales.

Con el paso del tiempo, el candombe adquirió características propias y se convirtió en una de las principales expresiones culturales de Uruguay.

Su instrumento fundamental es el tamboril.

Las agrupaciones de percusionistas, conocidas como cuerdas de tambores, interpretan complejas estructuras rítmicas durante sus recorridos por las calles.

La música se produce en movimiento, mientras los participantes bailan y acompañan el cortejo.

El musicólogo Lauro Ayestarán estudió la riqueza rítmica del candombe y su importancia dentro de la música uruguaya.

Las comparsas y las llamadas

En Montevideo, el candombe mantiene una relación especialmente profunda con los barrios Sur, Palermo y Cordón.

Las llamadas de tambores forman parte de la memoria comunitaria de sus habitantes.

Los distintos barrios han desarrollado maneras características de interpretar los instrumentos.

Los tamboriles piano, chico y repique establecen un diálogo rítmico en el que se combinan funciones de acompañamiento e improvisación.

El candombe adquirió también una importante presencia en las celebraciones del carnaval.

Su tradición continúa viva y ha recibido reconocimiento internacional como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Dos orillas y numerosos caminos

La historia del tango y del candombe nos permite regresar a una idea fundamental de esta obra.

Las culturas musicales no se desarrollaron dentro de compartimentos aislados.

Las conexiones marítimas entre las Antillas, los puertos peninsulares y las costas de América facilitaron el movimiento de personas, repertorios, instrumentos y formas de baile.

La danza cubana pudo encontrar nuevos caminos en Puerto Rico, México, Argentina y Uruguay.

Los músicos andaluces y americanos incorporaron influencias procedentes de tradiciones diferentes.

Y las comunidades afrodescendientes desarrollaron expresiones propias que participaron en la formación de algunos de los géneros populares más importantes del mundo hispánico.

La música viajaba con las personas y, en cada puerto, podía adquirir una nueva identidad.

Antonio Mora Ayora

DE COLÓN AL REGUETÓN — Versión editorial revisada a partir de De orilla a orilla y los textos publicados en Radio Rabel.