La historia de la contradanza cubana tiene una particularidad fundamental: su llegada a la isla se produjo por dos caminos diferentes y en momentos históricos distintos.
El primero estuvo relacionado con la llegada de la dinastía de los Borbones a la monarquía española, a comienzos del siglo XVIII.
Felipe V, de origen francés, introdujo en la corte española nuevas influencias culturales procedentes de Francia. Entre las manifestaciones musicales y coreográficas que adquirieron popularidad se encontraba la contradanza francesa, derivada de la country dance inglesa.
En España, la contradanza fue adaptándose a las costumbres y gustos musicales locales, dando lugar a una tradición propia.
A través de las relaciones comerciales y culturales entre España y sus territorios americanos, esta contradanza llegó a los salones de La Habana durante el siglo XVIII.
Pero todavía faltaba una segunda llegada.
En la colonia francesa de Saint-Domingue, situada en la isla de La Española, la contradanza había experimentado también su propio proceso de transformación.
Los músicos afrodescendientes que interpretaban repertorios europeos incorporaban recursos rítmicos y expresivos procedentes de sus tradiciones culturales.
Cuando la Revolución haitiana provocó la salida de numerosos habitantes de aquella colonia, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, parte de aquella población se estableció en Santiago de Cuba y otras localidades orientales.
Con ellos llegó una contradanza francesa que ya había convivido con la música de raíz africana en el Caribe.
De esta manera, Cuba recibió dos corrientes históricas de un mismo género musical.
La primera, por La Habana, procedente de España; la segunda, por Santiago de Cuba, procedente de la colonia francesa de Saint-Domingue.
La primera precedió a la segunda en varias décadas.
Ambas contribuyeron al proceso de transformación musical que daría lugar a la contradanza cubana.
Esta doble vía de llegada también nos recuerda que el intercambio musical caribeño no dependía exclusivamente de La Habana.
Santiago de Cuba poseía sus propias relaciones marítimas y culturales con las poblaciones de La Española, y recibió directamente influencias musicales que acabarían participando en el desarrollo de la identidad cubana.
La cronología que debemos conservar
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1700-1701: la nueva dinastía borbónica
Con Felipe V se intensifica la influencia cultural francesa en la corte española. La contradanza, transformada previamente en Francia a partir de la country dance inglesa, entra en los ambientes cortesanos españoles.
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Primera mitad del siglo XVIII: la adaptación española
La contradanza se difunde, se adapta al gusto español y acaba extendiéndose a los bailes públicos. Su enseñanza aparece documentada en tratados de la época.
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Siglo XVIII: primera vía hacia Cuba
A través de las relaciones entre España y La Habana, la contradanza llega a los salones de la capital cubana antes de las grandes migraciones franco-haitianas.
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Finales del XVIII y comienzos del XIX: segunda vía
La Revolución haitiana, iniciada en 1791, desencadena desplazamientos desde Saint-Domingue hacia Santiago de Cuba y otras poblaciones orientales. Con ellos llegan prácticas de contradanza ya transformadas por el contacto cultural afrocaribeño.
Antonio Mora Ayora — DE COLÓN AL REGUETÓN
