1492: Las culturas hispanas comienzan a llegar al Caribe

De Colón al reguetón | Historia de la música popular caribeña

El encuentro de dos mundos y el nacimiento de una nueva cultura musical

Evidentemente, Cristóbal Colón, cuando en su primer viaje hacia el oeste se encontró con una gran isla llamada Cuba por los nativos taínos, no podía imaginar la increíble creatividad musical que en aquella isla se generaría durante los siglos venideros, fruto de la coexistencia y posterior fusión de culturas africanas y europeas.

Si bien este «descubrimiento» supuso la destrucción de buena parte de las culturas originarias de América, hecho altamente deleznable, no podemos cargar sobre nuestras espaldas las barbaridades que nuestros antepasados realizaron siglos atrás en América, ya que, en aquellos tiempos, muchas de aquellas atrocidades también se vivían en España.

Recordemos la destrucción del extraordinario patrimonio cultural que representaban los reinos musulmanes en España, la expulsión de los judíos, la persecución de los gitanos, los tribunales eclesiásticos de la Inquisición y tantos otros episodios de intolerancia y violencia.

Cuba y España: cuatro siglos de historia compartida

La pérdida de memoria histórica nos hace olvidar que Cuba permaneció bajo soberanía española hasta finales de 1898 y que, el 1 de enero de 1899, comenzó la administración militar estadounidense de la isla.

Esto significa que, hace poco más de un siglo —desde la perspectiva en que fueron escritas estas líneas—, la cultura española tenía una presencia predominante en numerosas manifestaciones de la sociedad cubana, enriquecida ya con las aportaciones de otros pueblos y culturas.

Un conflicto entre pueblos que compartían siglos de historia, como si se tratara de un problema familiar entre nietos y abuelos, acabó, por desgracia, con una profunda ruptura de sus relaciones.

Los intereses económicos y políticos de Estados Unidos desempeñaron un papel decisivo en aquella separación entre Cuba y España.

¿Podemos hablar de una sola cultura española?

Pero ¿se puede hablar de cultura española?

Evidentemente, no podemos generalizar y hablar de una única cultura española. Más bien tendríamos que referirnos a las culturas que coexistían en España, ya que canarios, andaluces, vascos, extremeños, gallegos, castellanos, asturianos, cántabros, catalanes y levantinos aportaron los rasgos más significativos de sus propias tradiciones.

Cada una de estas comunidades había desarrollado formas particulares de expresión musical, costumbres, danzas, instrumentos y canciones que acabarían viajando hacia América.

Las Islas Canarias y su influencia en la cultura campesina cubana y puertoriqueña

No olvidemos tampoco que las Islas Canarias se incorporaron progresivamente a la Corona de Castilla durante el siglo XV.

El folclore que llegó a América procedente de las Islas Canarias, durante los primeros tiempos de la colonización, conservaba elementos culturales vinculados a las poblaciones indígenas del archipiélago, conocidas habitualmente como guanches, junto con influencias posteriores de las culturas peninsulares andaluzas.

La migración canaria tuvo, además, una importante característica: en distintas etapas fueron familias enteras las que se asentaron en América, y no solamente hombres, como ocurrió con frecuencia en otros movimientos migratorios de la primera colonización.

Las mujeres canarias formaron parte de los primeros contingentes de población europea que se establecieron en Cuba y familias se instalaron en puerto Rico..

Este hecho permitió que numerosos modos de vida y costumbres de los canarios se trasplantaran a las comunidades rurales caribeñas.

En ese proceso de transmisión cultural y de adaptación al nuevo territorio encontramos una de las aportaciones fundamentales al posterior desarrollo de la música campesina cubana o trovadoresca borincana.

Andalucía y Extremadura: dos territorios fundamentales en la emigración hacia América

Otra gran aportación durante la primera época de colonización del Caribe procedió de Andalucía y Extremadura.

Eran tierras marcadas por siglos de presencia musulmana, especialmente Andalucía, y por la convivencia, el intercambio y también los conflictos entre diferentes comunidades religiosas y culturales.

En ellas permanecían huellas de las influencias griegas, fenicias, romanas, judías, islámicas y tartesias, entre otras.

Todo aquel patrimonio histórico había contribuido a conformar unas tradiciones musicales de extraordinaria diversidad.

La influencia de la música árabe en la Península Ibérica

Pocas veces se ha considerado suficientemente la gran influencia de la música árabe y andalusí en la España meridional.

Durante siglos, las tradiciones musicales desarrolladas en al-Ándalus contribuyeron a transformar las expresiones populares de la Península.

Instrumentos de cuerda como los antecesores de la guitarra y diversas formas de instrumentos de arco, entre ellos los relacionados con la familia del rabel, reflejan complejos procesos de transmisión cultural entre Oriente, el norte de África y Europa.

Estas influencias se integraron progresivamente en las tradiciones musicales peninsulares y, con el paso del tiempo, algunas de ellas también viajarían hacia América.

Sevilla y Cádiz: puertos de salida y encuentro de culturas

Durante los siglos de la expansión española hacia América, Sevilla y, posteriormente, Cádiz se convirtieron en grandes puntos de encuentro para quienes pretendían embarcarse hacia el Nuevo Mundo.

Llegaban aventureros, comerciantes, marineros, soldados, religiosos y emigrantes procedentes de numerosas regiones españolas.

Con ellos viajaban sus canciones, bailes, instrumentos y costumbres.

De esta manera, la Baja Andalucía fue convirtiéndose en un extraordinario crisol de culturas, donde se cantaban y bailaban formas populares como la zarabanda, el Antón Pintado, la Garrona, el Buero, la jerigonza, el Dongolondrón, el escarramán, el guirigay, los canarios, la Perra Mora, la capona, el Baile del Higo, la endiablada, el codillo, los romances, las seguidillas y el olé, entre otras muchas expresiones.

Estos bailes y canciones, documentados en diferentes momentos de la Edad Moderna, participaron en un continuo intercambio entre las dos orillas del Atlántico.

Los ritmos viajaban hacia el Nuevo Mundo y regresaban transformados, enriquecidos con nuevos aires y formas de interpretación.

Era un proceso de ida y vuelta que acabaría teniendo una importancia extraordinaria en el desarrollo de la música popular.

El mestizaje musical: las raíces de los ritmos caribeños

Estos variados rasgos culturales se mezclaron en América con otros de raíz indígena y africana, generando nuevas expresiones culturales hispano-afro-americanas, tan variadas y ricas en matices como sus propios orígenes.

En el Caribe, esta nueva realidad cultural dio lugar, a lo largo de los siglos, a muchos de los ritmos que constituyen la base de los estilos de música caribeña que hoy triunfan en el mundo entero.

Entre ellos encontramos el merengue y numerosos géneros musicales que posteriormente acabarían relacionándose con el gran universo de la salsa.

Y entre todos destaca, de manera especial, el son cubano, una de las expresiones musicales más influyentes en la historia de la música popular del Caribe.

Antonio Mora Ayora

De orilla a orilla — Texto original revisado para el proyecto DE COLÓN AL REGUETÓN.