Capítulo 2 | La presencia africana en España antes del descubrimiento de América

La historia del mestizaje musical caribeño contiene un antecedente que considero imprescindible.

Las influencias africanas no llegaron a América exclusivamente mediante el tráfico de personas esclavizadas desde África.

También existían ya dentro de determinadas sociedades españolas antes de 1492.

La Península Ibérica había mantenido durante siglos relaciones humanas, comerciales y culturales con distintas regiones africanas.

Y en sus ciudades habitaban personas negras, tanto libres como esclavizadas.

Aquella presencia forma parte de los antecedentes culturales del mundo atlántico.

África estaba presente en España mucho antes de Colón

La historia de las relaciones entre España y África se remonta a tiempos muy anteriores al descubrimiento de América.

El Mediterráneo permitió contactos continuados.

También el estrecho de Gibraltar.

Los comerciantes recorrían aquellas rutas.

Los ejércitos participaban en campañas.

Y las personas se desplazaban por motivos diferentes.

Cartagineses y romanos mantuvieron relaciones importantes entre ambas orillas.

Posteriormente la expansión musulmana y la historia de al-Ándalus contribuyeron a intensificar los contactos.

Pero debemos distinguir las diferentes regiones africanas.

El Magreb poseía sus propias tradiciones.

Los territorios saharianos otras.

Y las sociedades situadas al sur del Sahara desarrollaban culturas muy diversas.

No existía una música africana única.

Tampoco una población africana homogénea.

Esa diversidad resulta fundamental para nuestro estudio.

José Antonio Saco y la batalla de Sagrajas

El historiador cubano José Antonio Saco reunió numerosas referencias sobre la historia de la esclavitud y la presencia africana en España.

Entre ellas encontramos una relacionada con la batalla de Sagrajas o Zalaca.

El enfrentamiento tuvo lugar cerca de Badajoz el 23 de octubre de 1086.

Las tropas de Alfonso VI combatieron contra las fuerzas encabezadas por Yusuf ibn Tasufín y sus aliados peninsulares.

Saco recoge un relato según el cual Alfonso VI resultó herido por un combatiente negro integrado en el ejército musulmán.

La referencia merece conservarse porque formaba parte de mi investigación original.

Pero debemos distinguir el relato transmitido por Saco de su comprobación mediante fuentes medievales.

Los almorávides procedían principalmente de grupos amaziges relacionados con regiones norteafricanas y saharianas.

Por ello debe corregirse la afirmación de mi manuscrito original que situaba su procedencia en la actual Nigeria.

Que determinados ejércitos incorporasen personas procedentes de regiones subsaharianas no significa que la totalidad de los almorávides tuviera ese origen.

La precisión histórica no altera nuestra idea principal.

Las relaciones humanas entre África y la Península existían muchos siglos antes de 1492.

Los testimonios de Saco sobre la presencia africana

En DE ORILLA A ORILLA recogí un pasaje de José Antonio Saco sobre los contingentes almorávides y la presencia de combatientes negros.

También una afirmación atribuida al historiador sobre la llegada de personas negras, libres y esclavizadas, a la Península desde comienzos de la Edad Media.

Ambas referencias merecen ser conservadas en nuestro archivo documental.

Pero sus palabras deben cotejarse con la edición original de la obra antes de reproducirlas como citas literales.

El objetivo no es borrar los testimonios.

Es distinguir la formulación histórica utilizada por el autor de los conocimientos posteriores.

La presencia africana en España fue un proceso prolongado.

Sus características cambiaron según los siglos.

Y no puede describirse adecuadamente mediante una sola fecha o un único movimiento de población.

Sevilla y sus comunidades africanas

Durante los últimos siglos medievales, Sevilla constituyó uno de los grandes espacios de contacto entre poblaciones diferentes.

Su actividad comercial adquirió una importancia extraordinaria.

Y entre sus habitantes encontramos personas africanas y afrodescendientes.

Algunas eran libres.

Otras estaban esclavizadas.

La ciudad poseía espacios de reunión.

También celebraciones religiosas.

Y prácticas musicales que formaban parte de la vida de diferentes comunidades.

El historiador Diego Ortiz de Zúñiga, citado por Saco, recogió referencias sobre personas negras de Sevilla.

Entre ellas encontramos informaciones relacionadas con sus fiestas.

También sus bailes.

Y determinadas formas de organización.

Aquellos testimonios constituyen una parte fundamental de nuestra investigación.

Las fiestas de las personas negras sevillanas

Según las referencias transmitidas por Ortiz de Zúñiga, desde tiempos de Enrique III existían ocasiones en que las personas negras esclavizadas podían reunirse para celebrar bailes y fiestas.

En mi manuscrito original recogí una extensa descripción de aquellas reuniones.

La fuente utilizaba el lenguaje propio de una sociedad que consideraba normal la esclavitud.

Y presentaba determinadas autorizaciones como muestras de benignidad.

Pero debemos estudiar críticamente ese punto de vista.

Poder reunirse durante determinadas festividades no significaba disponer de libertad.

Las personas esclavizadas continuaban sometidas a un régimen de dominación.

Sin embargo, aquellas reuniones también proporcionaban oportunidades para conservar conocimientos culturales.

Las canciones.

Los ritmos.

Y las formas de baile podían transmitirse entre personas de diferentes generaciones.

La música desempeñaba una función social.

Y contribuía a mantener determinadas memorias culturales.

Juan de Valladolid, mayoral de los negros de Sevilla

Uno de los documentos más importantes relacionados con aquellas comunidades corresponde al nombramiento de Juan de Valladolid.

El 8 de noviembre de 1475, en Dueñas, los Reyes Católicos concedieron a este hombre negro el nombramiento de mayoral y juez de los negros de Sevilla y su arrabal.

La documentación se conserva en el Archivo General de Simancas.

La institución constituye un testimonio histórico relevante.

Porque demuestra la presencia de una comunidad suficientemente reconocible para aparecer dentro de los documentos de la Corona.

El mayoral podía actuar como intermediario en determinados conflictos.

Y desempeñar funciones relacionadas con la organización de aquella población.

Pero debemos recordar que la institución existía dentro de una sociedad esclavista.

No constituía una declaración de igualdad jurídica.

En mi texto de 1992 aparecía el año 1474, tomado de una cita histórica anterior.

La comprobación archivística permite precisar la fecha de 1475.

Este ejemplo demuestra la importancia de revisar las fuentes sin descartar los testimonios originales.

La presencia africana en el Corpus Christi

Las celebraciones del Corpus Christi proporcionan otro conjunto de referencias fundamentales.

Durante siglos, aquellas fiestas incorporaron procesiones.

También representaciones.

Y diferentes formas de danza.

La participación de personas negras aparece documentada en determinadas celebraciones sevillanas.

Entre las referencias utilizadas en mi investigación encontramos una relacionada con 1497.

El investigador Rolando Antonio Pérez Fernández recogió informaciones procedentes de las actas capitulares sevillanas.

Y las relacionó con la historia de las estructuras rítmicas africanas en América Latina.

Su obra La binarización de los ritmos ternarios africanos en América Latina constituye una referencia importante para nuestro estudio.

Pero debemos comprobar el contenido exacto de las actas antes de atribuir a una ceremonia características musicales que el documento quizá no describe.

La participación de africanos y afrodescendientes está relacionada con la historia social de Sevilla.

Y proporciona antecedentes fundamentales para estudiar las culturas que posteriormente atravesarían el Atlántico.

El Zorongo y el Paracumbé

Entre las expresiones que en mi manuscrito relacionaba con posibles influencias africanas aparecen el Zorongo y el Paracumbé.

Sus nombres deben conservarse.

Porque pertenecen a la documentación utilizada en la investigación original.

Pero debemos evitar afirmar que conocemos con certeza toda su genealogía musical.

Las denominaciones históricas pueden aparecer en diferentes territorios.

Y adquirir significados distintos.

En ocasiones conservamos referencias literarias.

O noticias teatrales.

Pero no partituras ni descripciones musicales suficientemente detalladas.

Por ello, la investigación necesita diferenciar las semejanzas de las conexiones demostradas.

La relación entre determinadas danzas españolas y africanas constituye una línea de estudio legítima.

Pero necesita documentarse mediante fuentes concretas.

La esclavitud africana en Andalucía

Durante los siglos XV y XVI, Andalucía participó en las redes comerciales relacionadas con la esclavitud atlántica.

Sevilla desempeñó una función importante.

También diferentes poblaciones de Huelva.

Los contactos marítimos con África favorecieron movimientos de personas.

Y parte de aquellos desplazamientos tuvieron carácter forzoso.

El tráfico de personas esclavizadas produjo importantes consecuencias sociales.

Pero debemos recordar que la presencia de africanos en España no se limitaba a las personas esclavizadas.

También existían personas libres.

Y comunidades con trayectorias diferentes.

El panorama era complejo.

Y sus características variaban entre territorios.

Por ello necesitamos estudiar las condiciones jurídicas y reales de cada población.

La existencia de una persona negra no permite conocer automáticamente su situación social.

Tampoco su lugar de nacimiento.

Ni sus tradiciones musicales.

«Los hijos negros de Colón», una investigación de 1989

Una de las fuentes que considero especialmente interesantes apareció en el diario EL CORREO el 4 de junio de 1989.

Se trataba del artículo titulado «Los hijos negros de Colón».

En mi documentación original identifiqué a su autor mediante el apellido Méndez.

El trabajo estudiaba la historia de las comunidades negras relacionadas con diferentes poblaciones de Huelva.

Entre ellas Gibraleón.

Moguer.

Niebla.

Y Palos.

La investigación recordaba las antiguas relaciones de aquellos territorios con la navegación atlántica.

Y recogía informaciones sobre el comercio esclavista.

También sobre la presencia de descendientes de personas africanas.

La ficha completa del artículo y el nombre íntegro de su autor deberán cotejarse con el ejemplar periodístico.

Pero su existencia dentro de mi archivo constituye una referencia que debemos conservar.

Gibraleón y Ayamonte en las rutas atlánticas

El artículo recogía declaraciones atribuidas al investigador Francisco García Morales.

Sus referencias relacionaban Gibraleón con el tráfico esclavista de mediados del siglo XV.

También describían la actividad marítima de Ayamonte.

Y las relaciones de diferentes poblaciones de Huelva con las costas africanas.

La información mostraba cómo determinadas personas esclavizadas eran trasladadas hacia plazas y mercados.

Pero debemos estudiar críticamente el lenguaje y las generalizaciones del artículo de 1989.

Especialmente sus afirmaciones sobre la apariencia física y la continuidad biológica de determinadas poblaciones.

La historia de una comunidad no puede reducirse a características corporales.

Tampoco puede establecerse la genealogía individual de sus habitantes mediante observaciones visuales.

La aportación esencial del trabajo consiste en recordar una realidad frecuentemente olvidada.

Las sociedades atlánticas de la Península ya mantenían relaciones humanas con África antes del primer viaje de Colón.

Antón Gonçalves y el comercio de personas esclavizadas

Mi manuscrito también recoge una referencia al navegante portugués Antón Gonçalves y a intercambios de personas cautivas durante la década de 1440.

Esta información pertenece a los antecedentes de las rutas atlánticas portuguesas.

Y merece conservarse dentro del estudio del tráfico esclavista.

Sin embargo, la fecha y las circunstancias concretas deben comprobarse en las fuentes históricas.

También debe distinguirse la participación portuguesa de las actividades desarrolladas posteriormente por comerciantes de otros territorios.

Las redes fueron cambiando.

Y la esclavitud atlántica adquirió dimensiones nuevas durante los siglos siguientes.

Pero esta referencia permite recordar que los desplazamientos forzosos de personas africanas hacia Europa precedieron a la expansión europea en América.

Otras poblaciones españolas con presencia africana

La presencia de personas africanas y afrodescendientes no se limitó a Sevilla y Huelva.

También encontramos referencias históricas en otras regiones españolas.

Incluidos territorios mediterráneos.

En mi manuscrito original mencionaba el Levante.

Y señalaba la existencia de comunidades de personas negras esclavizadas.

Debemos conservar esa referencia general.

Pero para reconstruir con precisión sus características necesitamos identificar las localidades.

También las fechas.

Y las fuentes utilizadas.

No todas las regiones participaron de la misma manera en el tráfico de personas.

Tampoco poseyeron idénticas instituciones.

Las diferencias territoriales deben formar parte de una explicación rigurosa.

REFLEXIONES DEL AUTOR: África también llegó a América desde España

Cuando comencé a investigar la música popular caribeña, me interesó especialmente comprender la relación entre las tradiciones españolas y las africanas.

En ocasiones encontramos explicaciones que presentan el proceso histórico como si España hubiera llegado culturalmente intacta a América.

Y solamente allí hubiera conocido las tradiciones africanas.

Pero las sociedades peninsulares ya poseían una larga historia de contactos con África.

La presencia de personas negras en Sevilla constituye una prueba de aquella realidad.

También las referencias históricas sobre sus fiestas.

Y la documentación de los archivos.

Por eso considero que debemos estudiar dos grandes vías de llegada de influencias africanas al Caribe.

La llegada directa desde diferentes territorios africanos mediante desplazamientos humanos.

Y las tradiciones que pudieron viajar desde una Península Ibérica donde ya existían contactos culturales prolongados.

Pero debemos evitar exagerar la segunda vía.

No todas las músicas africanas que se desarrollaron en el Caribe procedían de España.

Y la trata directa de personas africanas desempeñó una función decisiva.

Lo importante es reconocer una historia más compleja.

La lectura de José Antonio Saco.

Las referencias de Ortiz de Zúñiga.

Los trabajos de Rolando Antonio Pérez Fernández.

Y el artículo de EL CORREO de 1989 contribuyeron a despertar mi interés.

Sus testimonios me permitieron comprender que determinadas relaciones culturales habían comenzado muchos siglos antes de 1492.

África no llegó culturalmente a América por un solo camino, y la historia de la Península Ibérica constituye una parte imprescindible de ese recorrido.

Antes de Colón, el Caribe ya tenía su música

Hasta aquí hemos estudiado algunas de las culturas que existían en España antes de los viajes atlánticos.

Pero al otro lado del océano también habitaban pueblos con sus propias tradiciones.

Las poblaciones de Cuba.

Borinquen.

Y La Española.

Desarrollaban ceremonias.

También cantos.

Danzas.

Y prácticas que contribuían a transmitir la memoria comunitaria.

No debemos considerarlas sociedades culturalmente vacías.

Ni explicar sus expresiones musicales únicamente mediante lo que llegaría después desde Europa y África.

Antes de 1492, el Caribe ya poseía una historia musical que merece ocupar un capítulo propio.

Antonio Mora Ayora

DE COLÓN AL REGUETÓN